lunes, 14 de abril de 2008

Llorar o no llorar.

Cuando era niña, siempre lloraba…creo que como lo hacen todos los niños… lloraba cuando no me llevaban al parque porque llovía, lloraba porque no me dejaban comer dulces antes de almorzar, lloraba porque quería subirme a un árbol y no me dejaban e incluso lloraba porque no quería comer.

Pero, de una u otra forma, puedo decir que fui feliz…

Sé perfectamente que puede sonar contradictorio, ser feliz por llorar; pero, desde hace unos días he venido pensando en ello, y he llegado a una conclusión: Definitivamente, los niños son más felices que los adultos, simplemente porque lloran.

Hoy en día, si alguien me pregunta ¿Qué te gustaría conservar de esos días de infancia? Definitivamente respondo: “Tener el don de llorar cuando deseo hacerlo…derramar lágrimas si me siento frustrada porque me levanté tarde o simplemente hacer un berrinche si me prohíben algo que verdaderamente quiero.”

Y es que, me he dado cuenta, que a medida que crecemos, ese “don” (como me gusta llamarle) de llorar cuando queremos, se va perdiendo…o tal vez ocurre que queremos dejarlo ir.

¿Por qué?

Alguien me dijo: “Porque para ser feliz no hay que llorar” otro respondió: “Porque si eres feliz no tienes que llorar” incluso escuché: “Por Dios, porque mientras menos lloremos más felices somos” pero la respuesta que más me ha llamado la atención es: “Porque si lloras eres débil…y si quieres ser feliz, la debilidad no debe existir para ti”

No tienen idea de la curiosidad que me generó eso…comencé a hacerme preguntas acerca de la debilidad o fortaleza que una persona puede llegar a demostrar simplemente con unas cuantas lágrimas, incluso tuve conversaciones extensas con amigas y amigos en las que sólo debatíamos sobre ese tema…otros, sin embargo, me dieron respuestas concretas en cuestión de minutos…¿Quieren leer algunas? Aquí las dejo…

“…Las lágrimas no muestran debilidad, sino expresan todos esos sentimientos que reprimimos dentro del corazón, no son ni fuertes ni débiles, son sólo pedacitos de nuestro corazón que tratan de decir como nos sentimos ante una situación…” Dicho por una de mis mejores amigas, he de decir que siento que tiene mucha razón.

“…Llorar es simplemente no tener el valor de afrontar las cosas y esconderte detrás de lágrimas que no permiten que veas con claridad lo que debes hacer para encontrarle solución a un problema…” Palabras de un buen amigo, con el que realmente no estoy para nada de acuerdo.

Creo que con esas respuestas es más que suficiente, para plantear lo que quiero plantear.

¿Alguna vez se han preguntado, qué demostramos cuando lloramos? Quiero decir, ¿Soy fuerte cuando lloro o por el contrario soy débil?

Si quieren una opinión sincera, les daré la mía, pero primero les diré, que, para poder llegar a una conclusión con la que me sintiera a gusto, tuve que crear dos categorías para clasificar a las lágrimas…”Lágrimas de fortaleza” y “Lágrimas de debilidad” veamos...

Lágrimas de Fortaleza: Son aquellas que derramamos cuando nadie quiere que las derramemos...son de fortaleza, porque sabemos que son derramadas con el valor de enfrentarnos a los que tememos o nos causa dolor.


Lágrimas de debilidad: En mi opinión, son simplemente aquellas que no nos permitimos derramar, esas nos hacen cada día más débiles, porque no nos damos la oportunidad de enfrentar lo que sentimos y hacen que acumulemos más dolor, o frustración, que a final de cuentas, sólo hará que no podamos afrontar con seguridad, las situaciones que se nos presenten, y que sólo corren por nuestras mejillas cuando no nos queda otra opción.


A todo esto, creo que las preguntas se han respondido…para mí, no hay persona más fuerte que aquella que se permite llorar y que se da la oportunidad de enfrentar lo que siente, sin necesidad de esconderse detrás de una máscara de felicidad que no es real, sólo por complacer a otros…

Sólo me queda una pregunta por hacer…

¿Qué tipo de lágrimas derramas tú?



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Pues, no quiero dejar que éste blog muera...y de una u otra forma, disfruté mucho escribiendo esto...siento que descubrí cosas que antes me había negado a descubrir, y eso me encanta...no puedo decir nada más que gracias, por leer, y gracias a Gine, a Niky, a Javier y a Deni por su ayuda, sin ustedes, éstas conclusiones no hubieran sido posibles =) se les quiere.


Nos vemos pronto...

5 comentarios:

Brennus Shamira dijo...

Saludos Iss.

Las lágrimas. Yo de niño lloraba mucho, no podía controlarlo y mis padres siempre me decían que no debía llorar tanto. No por el hecho de llorar, sino porque prácticamente lloraba por todo.

Actualmente ya controlo ese sentimiento y las únicas lágrimas que me gustan derramar son las de felicidad y las de dolor. Pero hay ocasiones cuando estoy con mi familia que si me salen unas lágrimas cuando me regañan por algo, supongo que siempre mostrarás tu verdadero ser con los que más amas y más confianza tienes.

Las lágrimas, creo yo, dependen mucho de la situación. Uno puede llorar cuando está muy feliz por algo, tanto que el corazón se emociona y desea expresarlo de alguna forma, por lo que llorar de felicidad es una de ellas; Uno puede llorar cuando se siente impotente, cuando no puede hacer nada y lo único que puede es sacar ese rencor de alguna forma; Uno puede llorar también por tristeza: Al momento de recordar un momento feliz que sabe que ya no regresará, al recordar a una persona especial que ya nunca verá o que está muy lejos, al recordar un lugar especial al que quisiera regresar una vez más.

Es bueno llorar a veces, pero no es sano derramarlas todos los días. Creo que es bueno saber en que momentos y con quien se puede soltar una lágrima, o en privado. Lamentablemente a veces el llorar es "signo de debilidad" y más en el caso de los hombres, no podemos ponernos a llorar enfrente de todos aunque sea el momento, hay que aguantarse y demostrar fortaleza en ciertos momentos.

Es lo que pienso, buena reflexión.

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Respecto a tus comentarios, agradezco mucho lo que me pusiste. No los había notado hasta que vi mi correo electrónico.

Tienes razón en el hecho de que si pienso negativamente, atraeré lo negativo. Es necesario cambiar a una mentalidad positiva.

Lo que dije de sufrir yo solamente puede que tengas razón, pero es una historia larga que espero poder contar en un futuro. Simplemente decirte que actualmente yo no estaba buscando, sino que encontré. Es por eso que estoy en la situación en la que estoy.

Espero a tu nueva entrada, yo ya estoy publicando nuevas justo ahora.

Brennus Shamira

GioitaB dijo...

Yo nunca he sido llorona y eso lo dice mi mamá porque de niña casi no lloraba, podría decir que era muy raro. Claro, tampoco es que era seca, si me caía me dolía el golpe, me ponía a llorar enseguida y gritar: "Maaaaaaaami" y el poco de llanto atrás de eso. Pero en el aspecto general, no fui llorona o por lo menos no armaba berrinches.

Dejando claro eso, creo que el llorar es necesario, sólo cuando se desea sacar algunas cosas que se tienen adentro de modo de desahogo, para la muerte de un familiar y a veces hasta de la misma frustración es mejor llorar que gritar. Pero todo con moderación... ¿Por qué?

Hay una pequeño problema, el llorar en forma de desahogo puede ser confundido con un cuadro depresivo.
Es so sí, es preferible que las personas que sientan deseo de llorar no lo repriman, ya que a la larga esas emociones se acumulan hasta un punto donde puedes explotar (que se los digo yo)
En ésta vida, todo debe ser con moderación, y el llorar entre en ese rango.

Lindo escrito :)

Cydonia dijo...

No suelo llorar mucho pero sé que no son malas las lágrimas, inclusive lloramos de coraje, no sólo de felicidad o de dolor. Creo que como todo es bueno pero sin excesos.

Pam :) dijo...

manita *----*
no sabía que tenías blog *-*
pff me encanta lo que escribes (L)
ame este texto *-*

Brennus Shamira dijo...

¿Seguiras con el blog? Me gustó mucho tu entrada y sería interesante que nos regalaras una nueva entrada =D